domingo, 17 de enero de 2016

"O SEA, QUE AHORA CUALQUIERA PUEDE PUBLICAR"

Queridos autores que publicáis en Amazon o que os autopublicáis con mucho esfuerzo en alguna editorial, ¿no estáis hasta las narices de este comentario? ¿O sólo me lo hacen a mí? En cuanto amigos, compañeros o conocidos descubren que no sólo eres escritor sino que además publicas tus obras, lo primero que te preguntan es cómo lo haces. Entonces tú intentas explicar brevemente el proceso de publicación de una obra en Amazon, no sólo en formato kindle, sino también en papel. Justo en el momento en que tú empiezas tu explicación, tu oyente ya ha desconectado y sólo escucha lo que su mente simple le permite: "publicar" "sin costes" "hacer tú mismo todo el proceso", y entonces, como quien baja de repente de un limbo, te suelta: "O sea, que ahora cualquiera puede publicar". Y una, que es educada porque la educaron en su casa unos padres que no van por ahí soltado lo primero que se les viene a la cabeza, o no responde, o simplemente dice: "Bueno, pues...digamos que sí". ¡No señor! No todo el mundo puede publicar para empezar porque no todos los que creen que saben escribir, saben realmente. Escribir no es juntar palabras, escribir es el arte de contar historias que lleguen al corazón del público, que hagan que dejen de ser uno mismo durante el tiempo que emplean leyendo para pasar a ser uno de los protagonistas de la novela, o todos, y vivir en su piel y sentir lo que ellos están sintiendo porque un creador, un escritor, así lo ha dispuesto. ¿Sabes hacer tú eso, tú que con tanta frescura me dices que eso lo hace cualquiera? ¿Te han dicho alguna vez que han llorado con tu personaje, que han reído con él, que no podían dejar de leer porque necesitaban saber más? ¿Te han dicho alguna vez un puñado de desconocidos "no dejes de escribir, por favor, me encantan tus historias? No. Lo suponía.
Pero escribir no es suficiente cuando descubres que tus historias pueden poblar las mentes de cientos de personas, entonces surge la necesidad de publicar. ¿Eres tú lo bastante valiente como para exponer el fruto de tu esfuerzo ante el mundo, como para someterte a la crítica no sólo del lector, sino del "amigo" que siempre ha querido publicar algo y no lo ha hecho por no saber cómo, o lo que es peor, por pensar exclusivamente en beneficios económicos? ¿Te someterías a la mirada de superioridad de ese compañero o compañera, profesor de Lengua y Literatura, que después de leer tu novela no te comenta nada y no vuelve a pedirte nada, dejando claro que no estás a la altura de lo que él o ella considera "un buen escritor"? ¿Qué pasa, que sólo es bueno el que escribe best-sellers, que todos debemos aspirar a hacernos ricos con la literatura? Me niego a aceptar eso, sobre todo desde que conozco a otros escritores que, como yo, se definen a sí mismo como escritores del montón, cuenta cuentos en su casa en sus ratos con sus hijos, que de repente pueden transmitir sus historias a una audiencia más amplia gracias a las nuevas plataformas y editoriales que lo permiten.
Y todo esto sin mencionar el aspecto técnico del asunto. Tú, a cuyos ojos mi trabajo no tiene importancia, ¿sabes inglés? ¿sabrías entrar en una plataforma y no sólo "subir" tu novela, sino además, diseñar y hacer la portada, firmar un contrato en inglés, pedir pruebas y finalmente aprobar el proyecto? Y lo que es más importante para mí, ¿sabrías soportar que un buen amigo te diga que no te lee porque ha descubierto que eres "leísta", aguantarías que una canta mañanas que no te conoce de nada se crea con derecho a decirte que escribes para "cuatro gatos"? ¡Anda, atrévete! Y me despido de ti con una preciosa frase que no sé donde he leído: "Si los envidiosos te vieran caminar por el agua, dirían que es porque no sabes nadar."

domingo, 18 de octubre de 2015

VIVIR DE ESTO.

Me resulta curioso, por no decir atrevido e incluso de mal gusto, que algunos desconocidos, en cuanto saben que me dedico a la escritura, me pregunten abiertamente y sin ningún tipo de reparo si podría vivir de esto, de hecho hay quien pretende que haga un cálculo de los libros que he vendido, cosa totalmente imposible para mí debido a los diferentes canales por los que muevo mis obras y a los distintos fines a que las dedico. Dicho esto, quiero añadir que la respuesta es SÍ, Vivo de esto. Pero no en el sentido al que ellos se refieren, sino en uno mucho más importante y profundo, con el que sólo los que se dedican al noble arte de hacer lo que les gusta están familiarizados: la felicidad que te proporciona dedicarte a lo que amas. Tanto es así que este año que se presenta tan duro para mí, tan lleno de retos laborales y personales, en el que no tengo ni una hora para dedicarla a escribir, me siento un poco perdida. Me consuela el hecho de saber que es temporal, y que no tardarán en llegar los días en que pueda sentarme durante un par de horas a exorcizar los personajes que pululan por mi mente, ansiosos por salir, recordándome que siguen ahí, que no piensan quedarse eternamente en el túnel de mi falta de tiempo, que si no salen, vendrán a pedirme cuentas en cuanto puedan abrirse paso hasta mi mente. La abuela me recuerda constantemente que no se conforma con aquel relato que le dediqué de sólo doce páginas y me recrimina que su vida fue lo bastante dura e interesante como para llenar una novela. Marcos, el alumno raro de instituto que se atrevió a lo inimaginable para demostrar que no era un simple tarado, me pregunta si no me avergüenza un poco no haber sido capaz siquiera de encontrar un título para su hazaña. Miriam me mira decepcionada por no encontrar el tiempo para sacar a la luz el origen de su desgracia, sólo brevemente mencionada en Refugios del corazón. Y así los demás, que tampoco se conforman, sobre todo porque aún no están siquiera definidos, dibujados en mi mente, como paso previo a una existencia inmortal, se venda o no se venda. En fin, que en estos minutos que tengo libres entre recoger y pasar notas, entre ducharme y duchar a las niñas, entre la vil rutina que se interpone entre mi otro mundo y yo, quiero pedirles perdón por no tener tiempo para ellos, prometerles que no tardará en llegar y agradecerles que me permitan "vivir de esto".

martes, 5 de mayo de 2015

¿Y por qué no?

Ahora que tengo un rato libre, después del trabajo, la casa, la familia, y todas esas cosas que no me dejan hacer lo que más me gusta, o sea, escribir, quisiera hablar un rato conmigo misma. Hace un momento estuve enviando algunos correos a blogs de lectura presentando mi segunda novela, y ya de paso, la primera, y me detuve un momento a pensar en las posibilidades que tengo de llegar a un público más o menos amplio. He concluído que no tengo ninguna. No cuento con una gran editorial que me respalde, por un motivo muy simple: no tengo paciencia para esperar. No puedo enviar mi novela a una editorial importante para estar meses o años esperando una respuesta, que probablemente será negativa. De ahí que tampoco me presente a concursos, pues me gusta publicar cuando me apetece, no cuando los concursos se han resuelto. No tengo un agente literario porque no me apetece que nadie me cobre un dinero que no me sobra por decirme si mi novela merece la pena o no de cara al gran público. No acudo a ferias del libro ni otras fiestas de guardar, porque no tengo tiempo (ya os he dicho que trabajo y tengo dos hijas pequeñas que cuidar), por los mismos motivos no puedo hacer presentaciones de mi novela, como muchos autores que peregrinan de un pueblo a otro con su libro debajo del brazo con la esperanza de vender algunos ejemplares. Y me pregunto a mí misma: ¿por qué escribo? Creí que tardaría mucho en dar con una respuesta que le resultara convincente a esta cabeza mía que no para nunca de pensar, pero no ha sido así. Escribo porque tengo personajes en mi mente que luchan por salir, por vivir, por manifestarse, cual espectros nocturnos. Cierro los ojos por la noche para dormir y aparecen ante mí personas que nunca he visto, con vidas que no conozco, y un pequeño hilo de seda se une a otro y éste a otro, hasta que conforman une tela de araña que es una trama que no tengo ni idea de dónde viene y que, al plasmarla en papel, se convierte en un micro mundo lleno de personajes y situaciones. Al principio no escribía más que mi diario, que para eso empecé con trece años. En realidad empecé antes, en el colegio, y con poesía, pero dejé de hacerlo cuando mi profesora de Lengua me preguntó si sabía lo que significaba "plagio". Lo busqué en el diccionario y bueno, con unos once años logré entender que creía que la había copiado. Luego escribía historias en cuadernos que acababan en la basura sin haber sido leídas por nadie. Soy una buena lectora, no empedernida, pero sí suelo leer varios libros al año, algunos de los cuales no soy capaz de terminar por puro aburrimiento, muchos de autores muy famosos, otros menos conocidos. ¿Tan mal iba a hacerlo yo como para que me dieran algún premio al fracaso más estrepitoso? Así que un día me dije a mí misma que ahora tenía herramientas imposibles si quisiera de concebir hace unos años: autopublicación, blogs de lectura a los que enviar mis obras, Facebook, Twitter, Tumblr...y decidí que no me importaba si lo que escribía llegaba a mucha gente o a poca. Sabía, eso sí, que estaba y estoy limitada por muchos factores, pero, creedme, no hay nada para mí tan reconfortante como que alguien me diga que ha leído mi novela y le ha gustado, incluso no me importa si me dice que no le ha gustado, que también se da el caso. Llegar a cierta edad hace que las opiniones de los demás no sean tan importantes. Al principio incluso me daba vergüenza decir que escribía, por no someterme a la curiosidad de compañeros de trabajo o alumnos. En resumen, que no tengo tiempo ni para actualizar este blog, pero el poco que tengo me encanta dedicarlo a algo que me apasiona desde que era niña: escribir. Y que afortunadamente, ahora es posible para mí.

miércoles, 15 de abril de 2015

Primera opinión desde Melilla

Aquí tenéis una captura de pantalla de las primeras opiniones que me envían desde Melilla, uno de los escenarios de la novela. Allí es donde transcurre la solitaria existencia de Eva.

Con todo mi cariño, para vosotros.

Os dejo la primera página de Entre almendros y árboles cuadrados para que vayáis paladeando el ambiente en el que transcurre. Toda la novela está adornada con citas de Rimas y Leyendas de nuestro genial Gustavo Adolfo Bécquer. Que lo disfrutéis.

Mi nueva novela.

Bueno, pues aquí os dejo una de la razones por las que he estado taaaaaan ocupada durante todo este tiempo. Estaba fraguando y publicando mi segunda novela, Entre almendros y árboles cuadrados. Es una historia que no tiene nada que ver con Refugios del corazón, aunque ya os comenté que sacaría la precuela. Lo prometido es deuda y estoy en ello, pero no puedo hacer milagros. Así que por ahora os dejo la historia de Eva, una lánguida y acomplejada solterona que ve su vida asaltada por sueños que no tienen nada que ver con todo lo que conoce. Personas, lugares y sucesos que ella no ha vivido y que ve como en una película cada noche. Una de las personas que aparece en esos sueños es Ana. Ella es todo lo contrario a Eva: decidida, fuerte, valiente, luchadora y para Eva, guapísima y muy práctica, características de las que ella cree carecer por completo. Cada noche Eva irá desgranando un poco de la vida de Ana, lo cual hará que se dé cuenta de lo que hace bien o mal para estar en la situación en que se encuentra: sola, triste y deprimida. Pero no os dejéis engañar. La cosa no es tan simple, porque Ana es real. No es sólo producto de sus sueños. ¿Quién es? ¿Por qué Eva puede ser testigo de su vida? Aquí os dejo la portada, para que os vayáis familiarizando con ella. Espero de todo corazón que os guste y que tenga la misma acogida que tuvo Refugios del corazón. Gracias por seguir ahí.

lunes, 13 de abril de 2015

DISCULPAD MI AUSENCIA

Queridos amigos y lectores, sé que os tengo más que abandonados por aquí, pero es que tanta actividad me tiene sin tiempo libre. Mi trabajo, la casa, las crías...en fin, la vida, que se empeña en interrumpir mi actividad literaria casi a diario. Tengo muy buenas noticias: Por fin he publicado mi segunda novela, después de dos años de publicar Refugios del corazón. Se titula Entre almendros y árboles cuadrados, haciendo referencia a dos lugares que son muy especiales para mí, Melilla, y Extremadura. Son dos historias paralelas, la primera y la que inaugura las páginas es la de Eva, una chica de Melilla, soltera, con trabajo, pero con un montón de frustraciones a cuestas que le impiden desarrollarse como persona. La segunda, la de Ana, una chica con la que Eva empieza a soñar y que tiene todo lo que ella quiere. En los sueños de Eva, Ana es la mujer perfecta, que conoce al hombre perfecto y tiene la familia ideal. Así que Eva se dedica a dejar de ser un poco ella misma para convertirse en esta mujer a la que la vida le sonríe. Y "hasta aquí puedo leer", porque no os quiero desvelar nada. ¿Quién es Ana? ¿Por qué aparece en los sueños de Eva? ¿Por qué desaparece? Visitaréis Melilla, Extremadura y Granada en una pequeña gira que Eva lleva a cabo buscando a estas personas que inundan sus noches. Aquí os dejo el link de Amazon http://www.amazon.com/Entre-almendros-%C3%A1rboles-cuadrados-Spanish-ebook/dp/B00VE4605K/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1428915520&sr=8-1&keywords=Entre+almendros+y+%C3%A1rboles+cuadrados, por si estáis interesados en adquirirlo.